Una receta de ramen clásica revisitada, perfecta para enero.
Machaca los ajos, ralla el jengibre y pica finamente el chile y las partes blancas de la cebolla de verdeo.
En una cacerola grande, calienta 15 ml de aceite a fuego medio. Agrega la cebolla de verdeo, seguido del chile, jengibre y ajo. Sazona con una pizca de sal y sofríe durante un par de minutos hasta que esté fragante.
Agrega la pasta gochujang, el vinagre de arroz y la salsa de soja, mezclando bien para combinar. Añade 1 cdta de cúrcuma y un poco de pimienta negra.
Prepara el caldo mezclando 2 cubos de caldo con agua hirviendo. Agrega a la base de caldo, seguido de la leche de coco. Lleva a ebullición y luego cocina a fuego lento durante 10-15 minutos.
Mientras el caldo hierve, calienta 15 ml de aceite en una sartén a fuego alto y saltea los champiñones durante 5 minutos por cada lado hasta que estén dorados y crujientes.
Corta el brócoli en floretes y luego cocina al vapor o blanquea (debe quedar crujiente). Prepara los fideos según las instrucciones del paquete y tuesta las semillas de sésamo.
Para terminar el caldo, exprime el jugo de un limón, añade la pasta de miso y mezcla para disolver. Verifica la sazón, añadiendo más sal o un toque de azúcar si es necesario.
Para servir, coloca los fideos en un tazón hondo. Vierte mucho caldo sobre ellos y luego agrega los champiñones, el brócoli, las partes verdes de la cebolla de verdeo, las semillas de sésamo, una cuña de limón y aceite de chile si lo deseas. ¡Disfruta!