Una sopa clásica y reconfortante, perfecta para usar papas viejas o sobrantes.
Paso 1: Prepara los puerros, cortándolos desde la parte superior hasta la raíz y enjuágalos bien para quitar la tierra. Corta en rodajas finas, reservando un puñado de las hojas verdes para decorar.
Paso 2: Pela las papas (si lo deseas) y córtalas en trozos pequeños. Pica finamente la cebolla y pica los ajos.
Paso 3: En una olla grande, calienta 1 cda de mantequilla y 1 cda de aceite a fuego medio-alto. Agrega los puerros, las papas y la cebolla con una pizca de sal. Sofríe durante 7-10 minutos hasta que las verduras estén blandas y empiecen a dorarse.
Paso 4: Agrega el ajo picado y las hojas de tomillo, cocinando por 30 segundos más.
Paso 5: Aumenta el fuego y agrega el vino blanco (si lo usas), removiendo bien y dejando que se evapore durante 2-3 minutos.
Paso 6: Vierte el caldo de verduras, comenzando con suficiente para cubrir las verduras. Lleva a ebullición, luego reduce el fuego y cocina a fuego lento durante 5 minutos, o hasta que las papas estén tiernas.
Paso 7: Deja enfriar brevemente la sopa, luego puedes dejarla con trozos o mezclarla completamente o mezclar la mitad y volver a agregarla a la olla para mantener algo de textura.
Paso 8: Regresa la sopa a la olla, agrega la mayor parte de la crema y sazona al gusto con sal y pimienta. Cocina a fuego lento mientras preparas la cobertura de puerro crujiente.
Paso 9: En una sartén, calienta 1 cda de aceite y 1 cda de mantequilla a fuego medio-alto. Agrega las hojas verdes de puerro reservadas, sazona con sal y pimienta, y fríe durante 5-7 minutos hasta que estén doradas y crujientes.
Paso 10: Sirve la sopa en tazones, cubre con los puerros crujientes, un chorrito más de crema y un poco de aceite de oliva virgen extra si lo deseas. Disfruta con pan tostado con mantequilla.